En un baño antiguo y sucio de una casa abandonada, Shrek, cubierto de una capa de limo verde oscuro, se agacha junto a una figura sombría que asoma desde una bañera llena de agua estancada. Las baldosas están agrietadas y el espejo, empañado y cubierto de manchas de moho, parece contar historias de la decadencia del lugar. La luz, proveniente de una bombilla parpadeante, proyecta sombras que distorsionan los reflejos de ambos personajes en el espejo, creando una atmósfera inquietante llena de misterio y horror.